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Infancias en la guerra: el récord de violaciones contra niños en los conflictos armados



Hace treinta años, la ONU creó un mandato especial para vigilar lo que les ocurre a los niños en las guerras. El informe anual más reciente de ese mandato, publicado en junio de 2026 y referido a lo ocurrido en 2025, es el más sombrío de su historia. "2025 fue, sin duda, uno de los capítulos más oscuros para la protección de la infancia desde que comenzó el monitoreo", resumió Vanessa Frazier, representante especial del secretario general para la cuestión de los niños y los conflictos armados.


Las cifras son difíciles de asimilar. La ONU verificó 38.558 violaciones graves contra 24.174 niños y niñas en distintos conflictos, el mayor número de menores afectados desde que existe el mandato. 6.266 niños murieron y 7.958 resultaron mutilados. 6.607 fueron reclutados o utilizados por fuerzas y grupos armados, 5.129 fueron secuestrados y 1.667 estuvieron detenidos por su presunta relación con alguna de las partes. Además, se registraron 8.322 incidentes en los que se negó el acceso humanitario. Alrededor de un tercio de las víctimas fueron niñas. Y se trata solo de los casos que la ONU pudo verificar: la cifra real es, con toda probabilidad, mucho mayor.


La ONU agrupa estos abusos en seis "violaciones graves": matar y mutilar, reclutar y utilizar niños, la violencia sexual, el secuestro, los ataques contra escuelas y hospitales, y la denegación del acceso humanitario. Las situaciones con más casos en 2025 fueron los territorios palestinos ocupados e Israel, la República Democrática del Congo, Nigeria, Myanmar y Somalia. Por primera vez, según el informe, las fuerzas gubernamentales fueron las principales responsables de las violaciones, por encima de los grupos armados no estatales. Para Frazier, ese dato es una señal de la erosión del derecho internacional: los Estados, que tienen la obligación de proteger a los niños, contribuyen cada vez más a su sufrimiento.


La figura del niño soldado es quizá la más conocida de esta tragedia, y también una de las más malinterpretadas. No todos los menores reclutados empuñan armas: muchos trabajan como cocineros, mensajeros, espías, porteadores o son sometidos a explotación sexual. Algunos son secuestrados; otros se unen "voluntariamente" empujados por la pobreza, el hambre, la búsqueda de protección o la venganza. Los Principios de París, adoptados en 2007, establecen que todos deben ser tratados ante todo como víctimas, y no como criminales. En 2025, la ONU logró que 13.112 niños recibieran apoyo para su protección o reintegración, y que las partes en conflicto asumieran unos 40 compromisos para proteger a la infancia.


Las causas del deterioro son múltiples. Los conflictos actuales se libran cada vez más en zonas urbanas densamente pobladas, con armas explosivas de amplio alcance, lo que multiplica las víctimas civiles. El número de conflictos armados activos está en máximos desde la Segunda Guerra Mundial. Y los recortes en la ayuda internacional desde 2025 han reducido los programas de protección infantil, desminado y reintegración.


La ONU publica cada año una "lista de la vergüenza" con las partes que cometen estas violaciones, una herramienta de presión que ha logrado que algunos grupos firmen planes de acción para liberar a niños de sus filas. Pero sus críticos señalan que la inclusión de algunos Estados poderosos ha sido inconsistente. Detrás de la estadística queda una pregunta urgente: si el derecho internacional humanitario no logra proteger a los más vulnerables, ¿qué queda de su promesa?


Fuentes: Informe del Secretario General de la ONU sobre los niños y los conflictos armados (A/80/723–S/2026/357, junio de 2026); Noticias ONU; Oficina de la Representante Especial para la cuestión de los niños y los conflictos armados; UNICEF; Principios de París (2007); Human Rights Watch. 

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