El 22 de abril de 2025, un grupo de hombres armados abrió fuego contra turistas en el valle de Baisaran, cerca de Pahalgam, en la Cachemira administrada por India. Murieron al menos 26 personas. Dos semanas después, en la madrugada del 7 de mayo, India lanzó la "Operación Sindoor", una serie de ataques con misiles contra lo que describió como infraestructura terrorista en Pakistán y en la Cachemira bajo control pakistaní. Pakistán respondió el 10 de mayo con su propia ofensiva contra bases militares indias. Durante cuatro días, dos países con armas nucleares intercambiaron ataques con misiles y drones, hasta que un alto el fuego anunciado ese mismo 10 de mayo detuvo la escalada. Fue la confrontación más grave entre ambos en décadas, y volvió a poner a Cachemira en el centro del mapa de riesgos globales.
La disputa nació con la partición de la India británica en 1947. Los principados debían elegir entre unirse a India o a Pakistán. Cachemira, de mayoría musulmana pero gobernada por un maharajá hindú, dudó. Tras la incursión de milicias tribales desde Pakistán, el maharajá firmó la adhesión a India a cambio de ayuda militar, lo que desencadenó la primera guerra entre ambos países. Desde entonces, el antiguo principado está dividido por la llamada Línea de Control: India administra la mayor parte, Pakistán controla otra zona, y China ocupa un tercer sector, Aksai Chin, desde la guerra sino-india de 1962.
India y Pakistán han librado tres guerras por Cachemira o en relación con ella, en 1947, 1965 y 1999, además de innumerables escaramuzas. Desde finales de los años ochenta, la región vive una insurgencia separatista en la parte india, que Nueva Delhi atribuye al apoyo pakistaní a grupos armados y que Islamabad presenta como una lucha por la autodeterminación. En 2019, el gobierno de Narendra Modi revocó el estatus de autonomía especial de Jammu y Cachemira, recogido en el artículo 370 de la Constitución, y dividió el estado en dos territorios administrados por el gobierno federal, una decisión que Pakistán y buena parte de la población local rechazaron.
La crisis de 2025 tuvo una dimensión nueva: el agua. Un día después del ataque de Pahalgam, India suspendió el Tratado de las Aguas del Indo, firmado en 1960 con mediación del Banco Mundial, que había sobrevivido a tres guerras. El tratado reparte los ríos de la cuenca del Indo, de los que depende buena parte de la agricultura pakistaní. Islamabad advirtió que cualquier intento de cortar su suministro sería considerado un acto de guerra, y suspendió a su vez el Acuerdo de Simla de 1972, que regulaba las relaciones bilaterales tras la guerra de 1971.
El alto el fuego se ha mantenido desde entonces, con renovaciones y acusaciones mutuas de violaciones. Pero los problemas de fondo siguen intactos. India sostiene que Cachemira es un asunto interno y rechaza cualquier mediación internacional; Pakistán busca internacionalizar el conflicto. El presidente estadounidense Donald Trump se atribuyó un papel en el alto el fuego, algo que Nueva Delhi negó. Y la población cachemir, atrapada entre los dos ejércitos, sigue sin una voz propia en las negociaciones.
Lo que hace a Cachemira tan peligrosa no es solo su historia, sino la combinación de factores: dos potencias nucleares, una frontera militarizada, grupos armados capaces de provocar crisis con un solo atentado y, ahora, una disputa por el agua en una región golpeada por el cambio climático. Cada nuevo episodio deja una pregunta abierta: cuánto margen queda antes de que un error de cálculo se vuelva irreversible.
Fuentes: Reuters; BBC; Outlook India; Wikipedia (crisis India-Pakistán de 2025, para cronología); El Independiente; Banco Mundial (Tratado de las Aguas del Indo, 1960); El Oriente; IEPRI – Universidad Nacional de Colombia.

